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01/04/2016

Fondo de Recursos financió 304 tratamientos de reproducción asistida de alta complejidad

Tras la promulgación y reglamentación de la Ley de Reproducción Asistida, el Fondo Nacional de Recursos aprobó el financiamiento de 304 solicitudes de tratamiento de fertilización de alta complejidad (a parejas y personas solas) en el año 2015. En los primeros meses de 2016 se habilitó un promedio de cien por mes. Estas técnicas ofrecen respuesta a la demanda de quienes deseaban ser padres y no podían cubrir los altos costos.

Foto: Presidencia

Foto: Presidencia

La Ley N° 19.167 sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida aprobada en noviembre de 2013 y reglamentada en octubre de 2014 (baja complejidad) y en febrero de 2015 (alta complejidad) permite el financiamiento del Fondo Nacional de Recursos (FNR) de procedimientos de fertilización de alto costo para la población, muchas veces inaccesible. 

De un tiempo a esta parte, cualquier mujer con pareja o sola que desee someterse a este tipo de tratamiento, debe concurrir, primero a una consulta con su ginecólogo tratante, para luego ser derivada a los equipos de referencia, quienes le indicarán cuál es el método más idóneo para llevar adelante la prestación. Es así que se define si les corresponde solicitar el tratamiento de baja o de alta complejidad en función de cada caso.  

Se habla de “baja complejidad” cuando la unión del espermatozoide con el óvulo se produce dentro del cuerpo de la mujer; estas técnicas optimizan las condiciones para que el proceso de fecundación se produzca exitosamente. Las técnicas de “alta complejidad” son varias: fertilización “in vitro” (inyección intracitoplasmática de espermatozoides), criopreservación, ovodonación, biopsia testicular, tratamiento con semen donado y con embriones donados, así como el útero subrogado. 

El Fondo Nacional de Recursos recibe exclusivamente las solicitudes de cobertura financiera de los tratamientos de alta complejidad, lo que implicó la elaboración de una normativa de cobertura con el aporte de expertos y la revisión de bibliografía alusiva que permitiera definir los criterios para que el FNR otorgue la cobertura parcial o total de estas técnicas. 

Su codirectora técnica, Rosana Gambogi, informó a la Secretaría de Comunicación Institucional de Presidencia que es el médico quien debe llenar el formulario del paciente y este último debe seleccionar una clínica de fertilidad. El documento se envía a dicha clínica y, si el especialista comparte la indicación, la información llega al FNR desde la institución de asistencia.  

El fondo realiza un ateneo clínico del que participan un especialista y un técnico del FNR para verificar que ese caso esté comprendido en la normativa de cobertura de la institución. 

Según la normativa sobre reproducción asistida, el financiamiento del fondo puede ser total o parcial, lo que se define según dos criterios: el número de intentos que la pareja solicita y los ingresos promedio de la pareja. “De acuerdo a esas dos variables se establecen diversas franjas que pueden implicar desde un 0 % del copago hasta un 95 % del valor de referencia del procedimiento”, explicó Gambogi. El FNR cubre un total de tres intentos. 

Durante el año 2015, el FNR aprobó 304 solicitudes de un total de 538 presentadas. Esto representa el 57 %. Un 19 % quedaron pendientes porque el ateneo clínico solicitó información médica complementaria y otro tanto porque faltan datos en la documentación, que deben ser completados. En el pasado año no se autorizaron para cobertura financiera un 5 % (27 solicitudes).

“En los últimos meses se generó un sensible incremento de las solicitudes y por mes se autorizan unos 100 tratamientos”, agregó.      

El ministro de Salud, Jorge Basso, valoró favorablemente el ritmo de consulta de las personas interesadas en el financiamiento y la forma en que el fondo gestiona esta adjudicación. Destacó que se está trabajando por primera vez en la modalidad de copagos y recordó que la oportunidad de acceso a la reproducción asistida venía quedando restringida a los sectores de la población que tuvieran los recursos; y esto comenzó a cambiar. 

La directora del Área de Salud Sexual y Reproductiva del ministerio, Ana Visconti, coincidió con Basso en la importancia de este mecanismo de financiación que favorece el acceso de las personas a los tratamientos. “Esto garantiza los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Antes solo las mujeres de buen nivel económico podían acceder a una técnica de alta complejidad, limitando sus posibilidades reales de ser madre. Hoy todas las mujeres del país tienen derecho a acceder a estos tratamientos y lograr la anhelada maternidad”, indicó. 

El pasado 29 de marzo nació el primer niño en esta modalidad desde que el Estado, a través del Fondo Nacional de Recursos, financia los tratamientos. Su nombre es Valentino y sus papás debieron someterse a un procedimiento de fecundación in vitro para poder cumplir el sueño de tener un hijo.